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sábado, 10 de junio de 2017

EL ESTRUENDOSO SILENCIO DE LOS ABUSOS EN PSIQUIATRÍA


Fuente:  Locura, comunidad y derechos humanos / Mad in America para el mundo 

El 28 de febrero (2017) leíamos consternados en prensa la noticia de la muerte de un psiquiatra acusado de abusar de varias de sus pacientes en un centro de salud mental situado en la ciudad de Alcalá de Henares (Madrid).


Desde entonces hemos aguardado pacientemente alguna reacción institucional, de las asociaciones de profesionales, de los responsables políticos… pero no hemos sido más que testigos de un estruendoso silencio. Nadie ha hablado, ni los responsables de salud mental de Alcalá, ni de la Comunidad de Madrid, ni el Colegio de Médicos… nadie ha abierto la boca.

No hemos redactado este texto para especular sobre los hechos, y mucho menos para plantear ninguna cuestión de índole periodística. Disponemos tan solo de los datos que nos han llegado por la prensa, pero entendemos que son suficientes para alarmarse (sí, el verbo está cuidadosamente elegido) y exigir las aclaraciones pertinentes.

Entendemos que haya quienes se centren en el hecho terrible que supone el suicidio de este doctor, pero nosotros decidimos pensar en las víctimas de esta historia, quienes hasta el momento parecen ser las grandes olvidadas. Necesitamos compartir la rabia y la inquietud que nos generó esta noticia y la omisión de información que le ha seguido. Hemos esperado un tiempo más que prudente para hacerlo. Estos son los puntos básicos que consideramos cruciales abordar:

1) Apremiar a que se den explicaciones públicas sobre las acusaciones de acoso existentes y se pida perdón a las posibles víctimas. El hecho de que en un dispositivo dedicado al cuidado se vulnere la intimidad y la dignidad de las pacientes hace volar por los aires cualquier pacto de confianza, lo mínimo que se puede demandar es que haya algún esfuerzo por restituirlo. Sin embargo, hasta el momento parece que los pacientes psiquiátricos no merecen esa deferencia.

2) Plantear de manera colectiva y a nivel Estatal las siguientes preguntas: ¿qué ha fallado para se pueda dar un caso como este?, ¿qué puede estar fallando en otros dispositivos?, ¿qué mecanismos hay que poner en juego para que este caso no pueda darse jamás en el futuro dentro del marco de la atención pública?

En aras de la transparencia deberían existir documentos públicos y accesibles donde poder saber qué se hace en materia de prevención del abuso sexual en el campo de la salud mental. A día de hoy hay una gran opacidad. Ponemos un ejemplo al azar: ¿qué hace la administración de un recurso si conoce que un profesional ha tenido relaciones con un paciente?, ¿qué acontece tras constatarse dicha realidad?

3) Tras lo cual, es completamente necesario llevar dichas preguntas al terreno donde se pone en juego la vulnerabilidad día a día: las consultas y unidades de atención. Dado que la atención en salud mental es un contexto donde se produce un agravado desequilibrio de poder entre paciente y profesional, a lo que se suma una exposición de la biografía y emociones del primero, y por tanto es propicio para que haya un posible abuso: ¿qué instrumentos existen actualmente para prevenirlo? Creemos necesario definir al menos las siguientes cuestiones:

– Que existan mecanismos supervisión que garanticen la seguridad de los pacientes.

– Que haya herramientas reales para que los trabajadores que sean testigos de algún comportamiento que vulnere su seguridad puedan vehicular una protesta sin poner en juego su puesto de trabajo. Que sepa dónde, cómo y qué respuesta va a recibir.

– Que otro tanto suceda con los pacientes, sin que se expongan a posibles represalias. Todo indica que nadie parece plantearse la situación de indefensión que se produce cuando quien puede abusar de ti tiene la capacidad para ordenar un ingreso involuntario o revisar una pensión por enfermedad mental.

4) Finalmente, y aunque nos cueste escribir estas líneas, la salud mental goza de un grado inverosímil de excepcionalidad que hace necesario:

– Que quede claro que por encima de cualquier interés gremial se encuentra el cuidado y la atención al paciente. Es decir, que dicha declaración de principio sea real y por tanto pueda ser percibida como tal.

– Que se articulen estrategias para la prevención de la violencia de género dentro de los distintos dispositivos de atención a la salud mental (centros de salud mental, las unidades hospitalarias, la residencias, etc.)

Desde el colectivo Locomún queremos mandar todo nuestro afecto a las personas que hayan podido ser heridas en un contexto de atención psiquiátrica, así como hacer un llamamiento para erradicar el abuso de poder en dichos espacios. Desgraciadamente entendemos que cualquier otra actitud supone un menoscabo de los derechos humanos de los pacientes psiquiátricos.

domingo, 4 de junio de 2017

LAS TRINCHERAS DE ORWELL


Siempre que me he acercado a ver las trincheras de Orwell no he sentido nada. Nunca que he andado entre los pinares que pueblan, entre tomillo y carrasca, la sierra que las bordea he dejado de sentir. Será cosa del Bandido Cucaracha que anda con los jabalíes huyendo de la Espera. Me cuesta escribir de nada.

Será que me gusta imaginármelo desapareciendo entre la bruma como el Che en la jungla. Ni me gustan el ISIS ni los SIS sin más. Ni el 5 ni el 6 a pesar de ser tan habituales y cotidianos como el euskera en Iparralde. No me gusta los MI ni los tú. No me gusta todo.

No creo en las listas, ni negras ni verdes, ni en los partidos animalistas que de política no entienden. Nunca me gustan la mayoría de cosas que deberían de gustarme. Ahí está Cien años de Soledad abandonado en la página veinte aunque me guste lo de la estirpe condenada. 

De estirpes entiendo…. hace ya tiempo que mi padre me dijo que los hijos eran como los perros… que con el tiempo... se les cogía cariño…

miércoles, 31 de mayo de 2017

ZOIDO NOMBRA A UN PROMOTOR INMOBILIARIO COMO RESPONSABLE DE LAS OBRAS DE TODAS LAS CÁRCELES DEL ESTADO ESPAÑOL


Nuevo nombramiento polémico en el Ministerio de Interior. Juan Ignacio Zoido hace nuevo presidente de la sociedad de infraestructuras y equipamientos a Miguel Contreras, un promotor inmobiliario.

Miguel Contreras Manrique
Miguel Contreras Manrique es el nuevo máximo responsable de las obras en todas las cárceles de España, pero su nombramiento por parte de Interior no está exento de polémica.
 
El nuevo presidente de la sociedad de infraestructuras y equipamientos es un promotor inmobiliario que al menos ha sido directivo de cuatro constructoras. Una de estas empresas, familiar, ha obtenido ocho contratos valorados en cuatro millones de euros por una empresa vinculada con Francisco Granados.

Además, ha sido consejero de Vimac, empresa familiar que aparece en el sumario de la Púnica, y al menos dos de los contratos otorgados estarían denunciados porque están inacabados. También fue sancionado por una infracción muy grave por el Banco de España por 39.000 euros.

Contreras manejará un presupuesto de 100 millones de euros, y su sueldo será de 146.000 euros.


Fuente: lasexta.com

domingo, 14 de mayo de 2017

ACTIVISTAS DEL MOVIMIENTO STANDING ROCK LLEVAN SU LUCHA CLIMÁTICA A EUROPA


Fuente: AraInfo
Fotografía: @NoDAPL

Entre el 20 de mayo y el 14 de junio, activistas del movimiento Standing Rock, en cuya campaña de apoyo participa Ecologistas en Acción, recorrerán Europa en una gira llamada 'Stand Up With Standing Rock' (En pie con Standing Rock).

En Standing Rock, en el estado de Dakota del Norte en los Estados Unidos, los llamados “protectores del agua” han luchado con toda su energía contra la construcción del oleoducto Dakota Access (DAPL). Gracias a meses de resistencia pacífica, durante los cuales consiguieron unir a su causa a gente muy diversa de todo Estados Unidos, lograron paralizar el proyecto durante la administración Obama. 

Lamentablemente, cuando Trump llegó a la presidencia decidió defender sus propios intereses financieros (fue accionista de la principal empresa promotora del DAPL hasta mediados de 2016) y ordenó al ejército desalojar el campamento de resistencia Oceti Sakowin, construído en el trazado del oleoducto. Un mes más tarde, el petróleo empezó a fluir por el DAPL. Sin embargo, la lucha no ha terminado. Los protectores del agua han sido capaces de propagarla a toda la Isla Tortuga, como ellos denominan a Norteamérica, y quieren extenderla por todo el mundo.

En la gira ‘Stand Up With Standing Rock’, Rachel Heaton, Nataanii Means, Wašté Win Young y Rafael Gonzales llevarán la voz de los protectores del agua a varios lugares de Europa: París, Bruselas, Holanda, Colonia, Bonn, Ginebra, Barcelona, Bilbo y Madrid.

Su estancia en Europa será la ocasión perfecta para exigir a los bancos europeos que abandonen sus inversiones en proyectos como el DAPL, que son devastadores para el clima y violan los derechos de los pueblos originarios, y para que los pueblos de Europa muestren una vez más su firme oposición a las criminales políticas climáticas de Trump. A través de acciones no violentas de desobediencia civil, conferencias o debates, y también de momentos más informales de socialización y convivencia como comidas o conciertos de hip hop, la gira ‘Stand Up With Standing Rock’ pretende contribuir a la construcción de un movimiento global por la lucha climática, opuesto al fascismo y al neoliberalismo.

Durante la gira, los protectores del agua participarán en numerosos eventos. En París asistirán a las juntas de accionistas de los grandes bancos franceses que financian el DAPL para pedirles que retiren sus inversiones y pronunciarán una conferencia en la Bourse du Travail, sede de los principales sindicatos franceses, el 22 de mayo a las 19h30. En Bruselas intervendrán en la gran manifestación contra Trump que tendrá lugar el 24 de mayo a las 17:00 en la Estación del Norte de Madrid, y el 25 de mayo en el encuentro por la paz ‘No to NATO. People not war’ (No a la OTAN. Gente sí, guerra no), una concentración pacífica frente a la cumbre de la OTAN. Después se desplazarán a Groningen, donde participarán en una acción de solidaridad con las zonas afectadas por movimientos sísmicos producidos por la extracción de gas, y más tarde a Amsterdam, donde participarán en un acto cultural el 2 de junio.

El 4 de junio visitarán en Alemania el bosque de Hambach, ocupado por activistas para impedir la expansión de una mina de lignito. En Ginebra, los protectores del agua invitarán al pueblo suizo a pedir a Credit Suisse que retire sus inversiones en el DAPL, y a dar voz a los pueblos originarios en la Sesión Especial de las Naciones Unidas sobre Responsabilidad Corporativa. Ya en el Estado español, en Madrid el día 9 de junio se reunirán con parlamentarios y parlamentarias y participarán en una mesa redonda centrada en la desinversión en combustibles fósiles. También en Madrid, estarán en los actos de la manifestación antinuclear y por las energías limpias que tendra lugar el 10 de junio, y en Bilbo participarán en un acto para pedir a BBVA la desinversión en DAPL el 12 de junio. Además, Rachel Heaton participará en el encuentro municipalista internacional ‘Ciudades sin miedo’, que se celebrará en Barcelona entre el 9 y el 11 de junio. El programa de la gira, en cuya organización participa Ecologistas en Acción, no está cerrado y otras ciudades podrían añadirse en los próximos días.

Toda la información sobre la gira, así como el programa completo de cada etapa, estarán disponibles en FacebookTwitter y en el blog https://standupwithstandingrock.noblogs.org


viernes, 10 de marzo de 2017

[SALUD MENTAL] LA PSIQUIATRÍA Y LAS CORREAS (O LA COSTUMBRE DE ATAR A LA GENTE EN PSIQUIATRÍA)

Fuente: Todo por hacer (aparecido en la publicación mensual)

La historia de la atención psiquiátrica está llena de ejemplos de tratos crueles e inhumanos tales como el uso de descargas eléctricas, la inmovilización de personas mediante correas o camisas de fuerza o la extirpación de ciertas partes del cerebro. Estas costumbres, fácilmente identificables como tortura, pueden parecer al sentido común algo del pasado, y sin embargo no distan tanto de algunas de las prácticas de la psiquiatría moderna (aunque ahora se utilice anestesia para algunos de los procedimientos).

Por ejemplo, atar a las personas, generalmente a la cama, para limitar su movimiento, es algo que sigue realizándose en las unidades de hospitalización psiquiátrica, bajo los pretendidos términos neutros de contención, restricción o sujeción mecánica. 

Incluso ha llegado a utilizarse el de “inmovilización terapéutica” para referirse de forma aséptica a un acto tan degradante como atar con correas a alguien que está sufriendo psíquicamente. 

No olvidemos que es precisamente ese sufrimiento el que ha llevado a la persona a los servicios de salud mental, quizá con la esperanza de ser tratada de forma humana y ayudada en su malestar.

Esta intervención consiste en atar a las personas con correas, generalmente por sus muñecas, tobillos y tórax. Así pueden estar inmovilizadas durante horas o días, dependiendo del lugar y de las manos de los profesionales en los que haya tenido la suerte de caer. Y utilizamos la palabra “suerte” de forma deliberada, ya que en el estado español no existen normas ni leyes claras sobre por qué, cuándo y cómo es aceptable tratar de esta manera a los pacientes en los servicios de salud. Los profesionales sanitarios suelen defenderse diciendo que se ata a la gente solo como último recurso, cuando otras medidas han fracasado; sin embargo, la variabilidad en su uso entre unas regiones y otras, o incluso entre unas unidades y otras dentro de la misma región, deja claro que no es una cuestión objetiva, sino propia de cada lugar donde se aplica. Es más, en otros países de nuestro entorno, como Reino Unido o Islandia, su uso en las unidades de hospitalización está prohibido. ¿Acaso la gente con problemas de salud mental es distinta en estos países? Obviamente no. Nosotras pensamos que lo que es distinto es el número de profesionales que trabajan en los dispositivos, su formación y/o el tipo de atención que prestan.

¿Puede considerarse beneficioso para una persona atarla con correas? Aunque parezca mentira, hay muchos profesionales que así lo defienden. Suponemos que nunca se han encontrado ellos mismos en un estado de gran angustia, miedo o nerviosismo, y en lugar de ser escuchados y tratados como seres humanos, han sido amarrados a una cama durante horas o días, sin poder moverse, ir al cuarto de baño o siquiera rascarse. Cualquier persona podrá imaginarse que esto no sirve para aliviar la angustia, el miedo o el nerviosismo de nadie, sino más bien al contrario. Algunas compañeras harían todo lo posible por evitar un ingreso, precisamente por el miedo que les produce la posibilidad de ser sometidas a estos “tratamientos”. Por algo la Asamblea General de Naciones Unidas ha advertido que estas prácticas pueden ser consideradas un método de tortura, y que además favorecen la aplicación de otras intervenciones no consentidas, tales como la medicación o el electroshock forzosos.

Aunque grande, el daño que producen las contenciones no es solamente emocional. También existe un importante riesgo físico que llega incluso al peligro de muerte. La persona puede sufrir golpes o luxaciones mientras la reducen (y más si trata de resistirse). Y una vez atada puede sufrir graves daños como atragantamientos, lesiones musculares, asfixia o una falta de oxígeno en zonas vitales como los pulmones, el corazón o el cerebro, a causa de un coágulo producido por la inmovilización (lo que se llama tromboembolismo venoso) y que puede llevar a la muerte. Aunque los datos sobre las muertes producidas por contención mecánica en los hospitales de nuestro estado permanecen ocultos, no son excepcionales, ni en las unidades de psiquiatría ni en otras instituciones donde también se ata a las personas en situación de especial vulnerabilidad, como son las residencias de ancianos o los centros de menores (recordamos aquí la muerte del adolescente Ramón Barrios, uno de los pocos casos en nuestro país que ha trascendido a los medios de comunicación gracias a la lucha de familiares, amigos y activistas).

Como hemos señalado, y aunque suele creerse que los profesionales solo utilizan la contención mecánica como último recurso, atar a las personas es algo al alcance de la mano en todas las unidades de psiquiatría en el territorio español, es uno de los recursos posibles que existen. Esto es en nuestra opinión lo que lo convierte en una práctica normalizada, la mayoría de las veces justificada por los trabajadores de la salud mental. El argumento quizá más veces repetido es la falta de recursos. Sin embargo, Naciones Unidas ya ha señalado que la falta de recursos no puede servir como argumento para vulnerar los derechos humanos de las personas. Aceptarlo es deslizarse por la pendiente de la barbarie.

Otro de los argumentos muchas veces repetido es que no existen alternativas. En realidad esta frase solo delata la falta de información y formación que se extiende como una plaga entre los profesionales que la pronuncian. Por supuesto que existen alternativas. En muchos países de nuestro entorno se están llevando a cabo programas y políticas para eliminar las contenciones, con éxito y sin que supongan un mayor uso de medicación, lesiones, suicidios o cualquier otro acontecimiento con los que suelen amenazar aquellos que defienden el uso de las contenciones mecánicas. Nos atreveremos a esbozar tres de las medidas que han tenido éxito en otros países y que a nuestro juicio son fundamentales.

En primer lugar, promover el trato humano y evitar la cultura de la coerción. Puede parecer una obviedad, pero el principal método para no atar a la gente es no querer hacerlo. Esto implica tratar a las personas con respeto y dignidad. No amenazarles. No encerrarles en unidades sin luz solar, con barrotes en las ventanas, con cámaras de videovigilancia, con personal de seguridad. No quitarles sus pertenencias, no someterles a horarios rígidos para cada actividad que tenga lugar en el día (desayuno, aseo, actividades, visitas, comida, llamadas, etc.). Permitirles comunicarse con sus seres queridos cuando lo necesiten. En segundo lugar, establecer un número de personal suficiente y bien preparado. Las personas que trabajan en una unidad de psiquiatría deberían tener una formación específica, saber tratar a las personas, manejar situaciones difíciles y poder lidiar con las emociones propias y de los demás. Necesitan saber qué son los derechos humanos y qué es la Convención de Derechos de Personas con Discapacidad. Necesitan saber que atar alguien atenta contra sus derechos fundamentales. Y por último, debe existir un control riguroso de las contenciones que se realizan. Es necesario un registro de acceso público y auditorías regulares. Es necesaria la transparencia en los lugares donde la gente puede recibir abusos. Es necesario que se haga público en qué lugares se ata, a qué personas, qué profesionales y en qué momentos. Qué lesiones se han producido. Qué personas mueren atadas (o asesinadas) en los lugares donde deberían recibir cuidados.

Colectivo Locomún